Biblioteca de recursos para mascotas

Agresión inducida por caricias

Un problema común al que se enfrentan muchos propietarios de gatos son los arrebatos de agresividad al acariciarlos. La piel del gato es extremadamente sensible y las caricias pueden irritarla. Los problemas médicos, el estrés y la hipersensibilidad pueden contribuir a la agresividad inducida por las caricias.

Es importante recordar que todos los gatos son individuos y que su tolerancia a las caricias puede cambiar en respuesta a factores internos y externos.

Reproducir vídeo

Qué hacer

Si su gato se muestra agresivo cuando le acaricia, sepa que no está intentando ser malo o comportarse así por despecho. Simplemente está reaccionando a una sensación desagradable o incluso dolorosa de la única forma que conoce. En primer lugar, asegúrese de que su gato está sano haciéndole una revisión veterinaria. Esto es especialmente importante si se trata de un comportamiento nuevo o inusual para su gato. Proporcione a su gato un entorno enriquecedor con juguetes, momentos de juego, rascadores y zonas para trepar y esconderse.

Averigüe dónde le gusta que le toquen. Extienda la mano y deje que él dirija las caricias. Los gatos que se sobreestimulan tienden a mostrar ciertos comportamientos que pueden indicar que hay que dejar de acariciarlos. Aprender a reconocer estas señales puede ayudar a prevenir comportamientos agresivos:

  • Rigidez del cuerpo
  • Desgarro de la piel
  • Moviendo la punta de la cola
  • Aplanarse las orejas
  • Gruñendo por lo bajo
  • Prueba esto

En lugar de acariciar a su gato por todas partes, intente rascarle en las zonas preferidas, como la parte superior de la cabeza o la barbilla. También puede acariciarle en intervalos cortos (acariciar, acariciar, parar) para que su gato descanse y evitar la sobreestimulación.