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Visitas al veterinario

Una visita a la clínica veterinaria puede asustar mucho a algunos perros. Los olores, las imágenes y los sonidos suelen ser extraños y desconocidos. Ser manipulado por personas desconocidas, que les manipulen o sujeten el cuerpo y que les pinchen puede ser una experiencia incómoda o incluso traumática para los perros. El miedo al veterinario es perjudicial para la salud y el bienestar generales del perro. No sólo provoca un aumento del estrés y un bienestar deficiente, sino que puede crear asociaciones negativas con usted, con nuevos lugares y personas, o incluso con el hecho de subir al coche. Esto puede disminuir significativamente la capacidad de proporcionar una atención sanitaria eficaz y a largo plazo. Un perro aterrorizado puede incluso sentir la necesidad de saltar para protegerse, creando un peligro potencial para el personal veterinario. Afortunadamente, hay muchas cosas que puede hacer para ayudar a su perro a aprender a enfrentarse a estas experiencias, ¡e incluso a que le encante ir al veterinario! A continuación se indican algunas estrategias que puede adoptar para evitar, reducir o invertir el miedo de su perro.

Empieza a practicar en casa

Antes incluso de poner un pie en una clínica veterinaria, puede empezar a preparar a su perro para lo que podría experimentar en la comodidad de su propia casa. Por ejemplo, si su perro se siente cómodo cuando lo toca, puede empezar a insensibilizarlo a algunas de las manipulaciones que puede realizar un veterinario durante un examen físico. Mientras su perro se sienta cómodo y relajado con sus caricias, dele un premio sabroso y valioso, como trozos de queso o de perrito caliente, y tóquele suavemente las orejas, los labios o las patas. Recompénsele con muchos elogios y ánimos cuando permita que le toque, pero déjele libertad para apartarse si en algún momento se siente incómoda. Preste siempre mucha atención al nivel de comodidad de su perro y, si en algún momento no se siente cómodo con sus caricias, deténgase y vaya más despacio. Puede que tenga que empezar ofreciéndole una golosina mientras su mano se acerca a él, pero sin tocarlo todavía. Debe asegurarse de que su perro está aprendiendo a disfrutar y a sentirse cómodo con este tipo de manipulación, ya que se obtienen cosas buenas (por ejemplo, golosinas). Cuanto más acostumbrado esté a que le manipulen estas partes del cuerpo, menos chocante y extraño le resultará a su perro cuando llegue el momento de ser examinado por el veterinario.

Haz que las visitas sean divertidas

En lugar de ir al veterinario sólo cuando su perro realmente necesita que lo vean, acostúmbrese a pasar con frecuencia para una rápida "visita de diversión". De este modo, su perro tendrá la oportunidad de familiarizarse con las vistas, los sonidos y los olores de la clínica sin que le ocurra nada que le asuste. Anime a su perro a olisquear y socializar con el personal de uno en uno trayendo algunas golosinas sabrosas para que los miembros del personal se las den a su perro. Si la báscula está en el vestíbulo, puede incluso enseñar a su perro a subir y sentarse en la báscula mientras usted está allí.

Incorpore actividades divertidas y ejercicio

El estrés que siente su perro al ir al veterinario puede reducirse realizando alguna actividad o ejercicio agradable antes de la cita. Por ejemplo, dar un paseo, correr o participar en algún juego inmediatamente antes de la cita puede hacer que su perro esté más contento y relajado, lo que le permitirá afrontar mejor el estrés y la ansiedad. Del mismo modo, dar un paseo o realizar otra actividad divertida inmediatamente después de la consulta puede ayudar a su perro a desestresarse. Sólo tiene que asegurarse de que la actividad sea agradable para su perro y algo que usted ya haga de forma semirregular. Por ejemplo, no lleve a su perro al parque por primera vez justo antes de una visita al veterinario.

Trabaje con su equipo veterinario

Su veterinario y su equipo sanitario pueden ser un gran recurso para ayudarle a conseguir que su perro se sienta más cómodo con las visitas al veterinario. Si ya sabe que su perro tiene miedo al veterinario, comuníqueselo al personal con antelación. Si es posible, intente concertar las citas para los días de la semana o las horas del día en que la clínica suele estar menos concurrida. También puede preguntar al llegar si usted y su perro pueden esperar en una sala de exploración vacía en lugar de en el vestíbulo. Lleve a la consulta las golosinas favoritas de su perro y recompénselo frecuentemente con golosinas y elogios. Si ha estado trabajando en los procedimientos de manejo en casa, practique en la clínica veterinaria y haga que su veterinario participe también. Intente que las visitas sean lo más breves y positivas posible. Algunos perros pueden tener reacciones de miedo extremo a las visitas al veterinario y pueden beneficiarse de una medicación ansiolítica suave de acción corta. Si cree que su perro puede necesitarlo, hable de ello con su veterinario.

En el caso de los perros extremadamente sensibles o miedosos, puede considerar la posibilidad de averiguar si hay un veterinario o una consulta certificados Fear Free cerca de usted. Los profesionales que trabajan sin miedo han recibido una formación especializada para proporcionar una atención lo menos intrusiva y mínimamente aversiva posible con el fin de reducir el miedo, el estrés y la ansiedad de las mascotas. Estos profesionales trabajarán con usted y su mascota para que las visitas al veterinario sean lo menos estresantes posible. Para obtener más información o localizar un consultorio o profesional certificado Fear Free cerca de usted, visite https://fearfreepets.com.

Perro feliz = Perro sano

No es infrecuente que los perros sientan miedo cuando se trata de visitas al veterinario, sin embargo, esto puede tener importantes repercusiones negativas en el bienestar físico y emocional de su mascota. Si trabaja de forma proactiva con su perro y con el equipo veterinario, podrá preparar mejor a su perro para afrontar las visitas y, con el tiempo, ¡incluso aprender a amarlas!